Reseña del concierto de Marie en Estocolmo en el Svenska Dagbladet

Un júbilo entusiasta se encontró Marie Fredriksson.
Hace 14 años de la última vez, el ambiente en el Cirkus ya es de emoción antes que Marie Fredriksson salga al escenario del Cirkus. De hecho hay tanta emoción que Per Gessle, que sólo está como espectador del concierto, se encuentra con aplausos cuando se sienta en su sitio. No creo haber visto nada parecido jamás pero Gessle y Fredriksson tienen un grupo de fans muy fieles.
Cuando se apagan las luces y Marie Fredriksson aparece en medio del escenario, el júbilo no quiere terminar. Es un poco emocionante.
Arrancando con una versión desnuda de «Så stilla så långsamt», acompañada de la guitarra acústica de Christoffer Lundquist, el concierto se desarrolla en un encuentro lleno de amor entre una artista y su público donde no hace falta decir mucho. Es suficiente con que una Marie Fredriksson vestida de negro esté completamente tranquila delante de un micrófono cantando sus canciones con una voz fuerte y clara que todos reconocen.

Igual que fue el caso con el concierto de Lisa Nilsson en el mismo local la semana pasada, es un concierto en el que los músicos de acompañamiento casi hacen sombra al artista principal. No porque los guitarristas Christoffer Lundquist y Jokke Pettersson, el bajista Surjo Benigh, el batería Pelle Alsing y el teclista Mikael Bolyos se apoderen, sino porque tocan muy bien.
El echo es que todas las canciones han ganado llevar un traje más rock con un diseño entre Fleetwood Mac e Eagles. En cualquier caso está muy claro el aire a los 70.
Una canción originariamente sentimental y pomposa como «Sparvöga», consigue una vida completamente nueva transformándose de los 80 a los 70. Sobretodo con el Hammond de Mikael Bolyos, que se convierte en un buen concierto. Su forma de tocar el piano tiene un carácter antiguo que me gusta.
«Den sjunde vågen» también se ha reelaborado de una forma que queda bien y se ha desarrollado en un clímax al estilo Neil Young con Christoffef Lundquist en el papel de auténtico héroe de la guitarra.
Incluso una canción desgastada como «Så skimrande var aldrig havet» funciona, aunque juntó con el primer bis «Mellan sommar och höst», constituyen dos defectos de menor importancia en un concierto organizado de forma dinámica y muy elaborada.

http://mobil.svd.se/c.jsp;jsessionid=5A8F51DB970F5E9AC3ACAE4F86222D9F.aldo4?cid=25967251&rssId&item=http%3A%2F%2Fwww.svd.se%2F%3Fservice%3Dmobile%26amp%3BarticleId%3D3448058

Deja un comentario