La manera de cantar de Marie hace romper los corazones.
Estreno de la gira de Roxette en Kazan (3 de 5):
Marie siempre ha emocionado.
Es impresionante oírla encontrar su voz otra vez. Roxette se lo curra hacia un fantástico final.
Los hits gustan en Kazan.
Los mecheros se encienden durante las baladas y corean en «It must have been love».
Cuando Marie Fredriksson sale al escenario con la camiseta de hockey local en los bises, Kazan grita de júbilo. Casi igual que cuando Christoffer Lundquist toca una versión a la guitarra de «Kalinka».
El camino al éxito final ha sido desigual. Las canciones son alzadas con la ceptación del público, y los trozos menos conocidos enmedio hacen que haya un bajón esta noche. Marie Fredriksson canta cada vez mejor. Es un regreso que nadie creía que fuese posible, y ella aprovecha las canciones lentas, como una espléndida «Spending my time».
Una buena interacción entre las baladas y el pop para pegar saltos de Gessle. Él ha escrito un puñado de nuevos ases para «Charm School». Creo que el show será aún mejor cuando saquen varis de las nuevas canciones fuertes, como la gospel «No one makes it on her own» y la alegre «After all».
Se ve que lo pasan bien cuando tocan. Quizás haya el olvido de una letra o un riff de guitarra equivocado alguna vez, pero sobrevive.
Cuando el concierto está casi al final, Marie Fredriksson canta «Listen to your heart» de tal forma que puede romper los corazones.
Es bonito. Es confortante. Debe haber sido amor, pero no se ha terminado.
Solo ha empezado. Roxette serán aún mejor cuando lleguen a Göteborg este verano.
Fuente: Aftonbladet