Globen (Estocolmo) 2 de 5:
Probablemente muchos fans compran una entrada para Roxette porque saben que tendrán exactamente lo que han pagado: viejos hits en las mismas viejas versiones.
El concierto de este otoño no es ninguna excepción. La firma Per&Marie es un negocio como siempre.
Roxette están embarcados en una gira de gran éxito.
Irónicamente hablando, probablemente nunca se hayan sentido tan poco actuales. Ni siquiera durante el período en que cayeron en una profunda hibernación al mismo tiempo que Gessle hizo éxito en solitario y volvió a reunir a Gyllene Tider para la gira de verano de más éxito de toda la historia.
El último disco se encuentra lejos de ser un álbum de éxito.
Ciertamente el problema no cae en el directo. Per y Marie solo tocan 2 canciones del nuevo ábum, al principio del concierto, el resto es una cabalgada de hits que no se separa de los recopilatorios del duo.
Es comprensible que pongan la pólvora en los dos discos que los hicieron famosos mundialmente, «Look Sharp» y «Joyride», incluso es inteligente. Un plan basado en los dos últimos discos hubiese podido acabar en una pequeña catástrofe.
El problema es que no hacen nada sorprendente con sus claásicos pop. Las tocan tal como son.La variación consiste en que de vez en cuando meten alguna guitarra acústica.La mayoría suena como una encogida de hombros.
Gessle mantiene los cambios en el concierto a mínimos. Además la banda está más interactuada que hace medio año, y Marie canta más segura.
Recopila las canciones que tocaron en el Spotify y los puntos álgidos serán los mismos. Son las baladas lo que cuenta, especialmente pensando en que «Joyride» suena como un tiovivo roto y «The Look» degenera en una aportación a la historia del rock («Hey Jude»). Y a propósito, se puede constatar que hacía tiempo que no había un show tan pobre en el Globen. Da señal de bajo presupuesto. Ninguna pantalla d video, ningún gráfico divertido, nada de fuegos artificiales. El único efecto especial es de final de curso:
en una ocasión cae una decena de pelotas de playa sobre el público.
La euforia desmotivada de los fans sobre las pelotas de Roxette hace que uno sienta compasión por las estrellas mundiales.
El tiempo ha pasado para Roxette, pero lo hacen tan bien como pueden.
Datos del concierto:
Lo mejor: cuando sacan las perlas del pastel «Joyride» («Spending my time», «Things will never be the same» y «Fading like a flower»)
Lo peor: el bis de «Watercolours in the rain». Para bostezar.
Pregunta: ¿el público sueco no se merece algo más especial, tipo un hit en solitario de Per y Marie?
Público: 9.681, entre ellos Carl Bild y Leif Pagrotsky.
http://www.expressen.se/noje/recensioner/konsert/1.2612273/anders-nunstedt-tiden-har-sprungit-ifran-roxette