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Marie Fredriksson es frágil y fuerte.
Ya en los primeros acordes de guitarra se escuchan el primer aplauso intenso del público y cuando sube el sonido, ella está allí, la estrella de Östra Ljungby, frágil y fuerte.
No es necesario y casi indiscreto señalar que ella es más débil ahora.
La voz es un poco más delgada y parece tener cuidado con ello inicialmente. Pero que ella tenga que trabajar con su voz para ser una cantante igual de extraordinaria y fuerte no es algo que tire hacia abajo la vivencia. Todo lo contrario.
Marie Fredriksson hace su primera gira en solitario en 14 años y sobretodo la primera al otro lado del tumor cerebral que cambió su vida.
A pesar de toda la atención que ha habido alrededor de su lucha contra el duro cáncer y éxitos renovados de Roxette por lo que el público de Marie no ha olvidado su carrera como una de las cantantes pop de Suecia más grandes y exitosas, independientemente de Roxette.
«Te hemos echado de menos, Marie», grita una persona en el público del Kalmarsalen.
Ella arranca el concierto en un tono bajo con “Så stilla så långsamt” únicamente con una guitarra acústica como acompañamiento. En la segunda canción está la banda de cinco músicos al completo y la atmósfera en el Kalmarsalen se desata.
Cuando los golpes da inicio a lo que se encuentra la gente, bailando y manivelas brazos y el estado de ánimo en Kalmarsalen se asemeja en ocasiones a una reunión de avivamiento.
Marie Fredriksson tiene la capacidad de hacer un gran drama de canciones sobre la luz y la alegría.
Las canciones más miserables y oscuras suelen ser las que dan más fuerza, pero ella es una de las pocas que pueden expresar el consuelo y la fe sin ser banal.
Que ella puede conseguir que las palabras signifiquen más de lo que lo hacen en el papel se ve claramente en su versión lenta de “Så skimrande var aldrig havet” de Evert Taube, que nunca ha sido tan bonita.
En esta gira, ella canta además esas canciones sobre la felicidad y gratitud, como por ejemplo “Ännu doftar kärlek” y “Den bästa dagen”, con una credibilidad con lo que no hay dudas. Su canción propia “Sista sommarens vals”, con frases que no puede evitarse interpretarlo como autobiográfico, recibe el aplauso más largo de la noche.
Su fuerza durante el show es impresionante. Cuando después de dos horas ella necesita ayuda para bajar del escenario, no hay duda acerca de su devoción.
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