Un viaje sensible entre géneros.
Después de haber caido un poco en punto muerto, las piezas caen en su lugar para Marie Fredriksson en Halmstad.
Marie Fredriksson en Roxette – un viaje pop crepitante en todos los colores del arcoiris. Un “Joyride”).
Marie Fredriksson en solitario – un viaje sensible, frágil, pero al mismo tiempo un viaje fuerte entre folk, blues y rock. Un “sjunde vågen”.
La noche del viernes fue sobre ruedas en el teatro de Halmstad. Descalza.
Y aunque al principio pasó tiempo antes de que todo el mundo encontrara su sitio ya que el concierto cambió del Halmstad arena al Teatro, el recibimiento fue enorme, lleno de calor y amor. Tanto por parte de los fans e Roxette de Brasil y el resto del mundo en las primeras filas como el público local.
Porque Marie volvió a Halmstad, donde todo empezó una vez.
-Yo lo quise así, en el formato más pequeño. Roxette es tan grande que parece ideal tocar en sitios un poco más pequeños, así que lo mejor es en el Teatro, me explicó Marie después del concierto en el Konserthuset de Göteborg.
También empieza desnudo y frágil con Marie, Christoffer Lundquist en la guitarra acústica y “Så stilla, så långsamt”.
Pero ya en la siguiente canción ella y la banda suben el tono en la fuerte “Kom vila hos mig” del último disco “Nu!” que hace poner en pie al Teatro.
Sino, mayormente las nuevas canciones quedan en un segundo plano antes las antiguas.
O como ella misma expresa después de “Bara för en dag”:
-Vamos a tocar algo de nuevas canciones, pero sobretodo antiguas porque pienso que son mejores.
Y así es. Después de haber caido un poco en punto muerto en el blues de “Det regnar igen” y “Ber bara en gång”, caen las piezas en su sitio en la nueva “Sista sommarens vals” y “Sparvöga”.
Pero la parte que sensibiliza más esta noche es con el bonito dúo junto con Jocke Pettersson, “Ett hus vid havet”.
-Voy a tocar una canción que trata de cuando tuve cáncer, presenta ella la siguiente canción.
En el álbum “The change” de 2004 se llamaba “A table in the sun”. Ahora en sueco se llama “Ett bord i solen” que hace que el público esté en silencio solo escuchando.
También están en silencio en una de las canciones más fuertes de la noche, “Så skimrande var aldrig havet”. Es, junto con su marido Micke Bolyos al piano y la slide de Christoffer Lundquist, tan desnudo y bonito que una se asusta de que algo vaya a romperse.
Y el contraste total al final cuando “Ännu doftar kärlek” de hace 30 años, del disco de debut “Het Vind” también se aguanta. Así como el maravilloso soul de “Så länge det lyser mittemot”, la formidable “Om du såg mig nu”, una fuerte “Efter stormen” y la dinámica “Den sjunde vågen”.
Con esa conclusión es dificil fracasar.
Pero Marie no escoge el camino más seguro sino que abre el bis con la dura y sugestiva “Mellan sommar och höst” con el hammond de Bolyos y el duelo de guitarras entre Lundquist y Pettersson.
Para después despedirse con la positiva “Den bästa dagen” y el himno “Tro” cuando realmente nadie quería irse a casa – 14 años después de la anterior gira en solitario.
-Cuando puse en marcha esta gira, no estaba segura de que la gente realmente viniese, admitió ella en Göteborg.
Pero jamás tenias que haber dudado, Marie.
http://hn.se/nojekultur/recensioner/1.2975067-en-kanslig-resa-mellan-genrer