Fiesta nostálgica con Roxette a pesar de la lluvia.
Empieza con lluvia. Termina con lluvia. Entremedio aún más lluvia.
Si, el concierto de Roxette en la explanada de césped delante del museo Sjhistoriska va a ser recordado como extraordinariamente mojado, frío y ventoso.
No es que afecte a los 13.000 fans fieles, maduros y sensatos que han venido. La mayoría con el deseo de volver a vivir la música de su juventud. Algo que hace innecesaria la pregunta de Gessle durante la noche «os acordáis de los 80?. Esta claro que lo recordamos.
Vestidos con chubasqueros de colores, muchos con logos de empresas, todos se ponen contentos como niños bailando y cantando cuando Gessle alinea los hits: «It must have been love», «Dressed for success», «Dangerous», «Joyride» (introducida por la guitarra de Christoffer Lundquist con una versión rápida de «Raindrops keep falling on my head» de Burt Bacharach), «Listen to your heart», y la última, «The look».
Per Gessle siempre tiene un aniversario que celebrar. Algo relacionado con su carrera en solitario, o Gyllene Tider, o ahora Roxette.
La presente gira, XXX 30th Anniversary Tour, arrancó en Rusia el pasado 28 de octubre y es una especie de comienzo escondido del aniversario del próximo año, para el 30 aniversario de Roxette como grupo.
La versión del grupo que nos encontramos en la lluvia es estable y segura, con músicos que han trabajado tanto con Roxette como en los proyectos en solitario de Gessle y Fredriksson.
El sonido es impecable y el despliegue de canciones típicas de los 80 y 90 hacia un rock elástico de los 70, implica que realmente suena mejor hoy. El guitarrista Christoffer Lundquist y el teclista Clarence Öfwerman hacen constantemente pequeños y bonitos toques y hacen que «Crash!Boom!Bang!» suene casi a rock sinfónico. Más puntos por ello.
Vocalmente es más débil. Per Gessle no tiene mucha voz, pero el barullo ha dado carácter tanto a Roxette como Gyllene Tider como a su material en solitario. No hay mucho que hablar.
Más problemático es con Marie Fredriksson. Marcada por el cáncer que ha derrotado, está sentada los 90 minutos del concierto luchando de forma más o menos evidente con la resistencia y las notas altas. La canción que abre el concierto, «Sleeping in my car», suena a nada pero después es como que ella se ensalza cantando.
No importa que ella no llegue a las notas altas. Al contrario, hace las canciones más interesantes y menos empalagosas cuando ella agrega la voz un poco más baja que en la versión original. De repente se da a conocer la vulnerabilidad de cuerda , algo que no suele caracterizar las canciones de Gessle.
Pronto llega el 30 aniversario de Roxette y quedar? como una fiesta nostálgica para la generación de la MTV. La lista de canciones incluye solo una canción de los tiempos modernos, «She’s got nothing on (but the radio)» del «Charm School» de 2011, pero no hay indicios de que ninguno de los implicados, en el escenario y fuera de él, quiera relajarse. Puedo imaginarme que es una rutina pero sin embargo estoy impresionado de como la música del grupo y el entusiasmo del público se mantiene de principio a fin. A pesar de la continua lluvia.
http://www.svd.se/valoljad-nostalgifest-trots-regnet