Artículo sobre Per en la revista sueco-finlandesa Yle (1a parte)

És un fanático de la música. Ha vivido y respirado música desde que era un niño. Además es el único artista que ha sido capaz de mantener tres carreras diferentes al mismo tiempo y tener éxito con las tres.

Empezó con Gyllene Tider y cuando dan sus conciertos de regreso llenan los grandes estadios al mejor estilo Springsteen.

Junto con Marie Fredriksson convirtió a Roxette más grande que a los mismísimos Abba en USA. El dúo consiguió cuatro canciones en el primer puesto de la lista de singles. Y a lo largo de los años, como artista en solitario, nos ha dado muchos clásicos pop en sueco.

Pero nada ha venido gratis. Per ha sido increíblemente obstinado y no ha desistido a la primera. Y el interés por la música empezó pronto. Antes de cumplir 10 años ya tenía en su colección 100 discos.

-Si, es un poco embarazoso pero tenía la mayor colección en mi entorno, desvela Gessle cuando quedamos una tarde en Estocolmo para hablar de su música, vida y carrera.

Muchos de los discos los compraba a su hermano, que era siete años mayor, y a menudo sin dinero para tabaco. Entonces Per aprovechaba para hacer sus primeras inversiones en música. Y no eran discos cualquiera.

Y fue una suerte que su hermano tuviese buen gusto por la música. En el estante de los discos había Lovin’ Spoonful, Yardbirds e iconos de los 60. Y Per aclara que fue a través de los discos que consiguió sus primeras experiencias con el sonido. Ganaba algo de dinero repartiendo el periódico los sábados.

-Quedé enganchado a la música muy pronto. Tenía 8 años cuando escuché el álbum blanco de The Beatles y el “Blonde in blonde” de Bob Dylan. Además conseguí grandes experiencias con ciertos sonidos como por ejemplo la guitarra en Dizzy Miss Lizzy de The Beatles, o en “End of the day” de The Kinks. Tocabas esos sonidos una y otra vez y suelo decir que quiero crear música que quiera escuchar una y otra vez.

Y ciertamente Per Gessle ha grabado muchísimos hits. Roxette ha vendido 70 millones de discos. Ha construido un enorme imperio de la música y al mismo tiempo el dinero por los derechos han ido a parar a alguna de las compañías que posee.

Pero el principio no fue fácil. En 1978 grabó Gyllene Tider un disco auto costeado que enviaron a todas las discográficas. La mayoría respondió con una negativa. Entre ellos estaban grandes de la historia de la música sueca como Anders Burman, Stikkan Andersson, Björn & Benny, por nombrar algunos. Per Gessle ha guardado muchas de las cartas y están enmarcadas y colgadas en el museo de Roxette en el hotel de Gessle, Tylösand.

Pero en EMI estaba Kjell Andersson que pensaba que había algo especial en el grupo de Halmstad. Él les dio la posibilidad de grabar algunas canciones en el propio estudio de la compañía y paulatinamente llegó el momento de grabar el primer álbum. Pero cuando estaban en el estudio nadie tenía idea de que iba a ser un éxito.

-Creo que todos nosotros estábamos en xoc por haber conseguido un contrato discográfico. Estábamos en Estocolmo y vivíamos en un hotel desierto y todo era con bajo presupuesto. Íbamos en metro a Skärmarbrink donde grabábamos en el estudio pequeño de EMI en el que nadie más quería trabajar. Recuerdo que cada día llegábamos al hotel y escuchábamos lo que habíamos hecho y sonaba fantástico, mágico, pero no imaginábamos que iba a ser un gran éxito.

Cuando Per Gessle tenía 17 años consiguió un trabajo como trovador con un amigo en la administración de Halmstad. Iban por las residencias de abuelos y hospitales tocando y cantando para gente mayor. El repertorio era una mezcla de “Drömmen Moisés Elin”, “Svarte Rudolf”, “Streets of London”, pero también tocaban clásicos.

-Seguro que éramos los únicos trovadores en todo el país contratados a tiempo completo, dice Gessle riendo del recuerdo y de repente recuerda una anécdota especial.

Cada semana recibían una lista con los lugares que debían visitar. Un día tenían que ir al hospital de Halmstad/Långvården. Era un nuevo lugar para ellos, nadie los recibió pero ellos sacaron las guitarras y empezaron a tocar. Probablemente pensaron que era un poco raro ya que en la gran sala solo había dos camas y las personas que había en ella no hacían caso de los jóvenes trovadores.

-Estabamos pasando entre las camas tocando “Proud Mary” cuando entró una enfermera preguntando qué hacíamos allí. En ese momento uno de los pacientes se sentó en la cama mirándonos y la enfermera quedó en xoc. Resultó que habíamos ido al lugar equivocado y que en esa sala estaban dos pacientes que llevaban mucho tiempo en coma, explica Gessle.

La enfermera estaba exaltada, los trovadores salieron rápidamente de la sala y un equipo médico entró para constatar y había ocurrido un milagro con uno de los pacientes.

-Fue el destino que quiso que estuviésemos nosotros allí y esto es una prueba de la fuerza que tiene la música, dice Per Gessle.

 

https://svenska.yle.fi/artikel/2017/07/26/gessle-var-kommunalt-anstalld-trubadur-och-vackte-folk-ur-koma

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